Rockaxis "Placebo @ Movistar Arena", Apr'10


Jueves 8 de abril
Movistar Arena


Más allá del carácter benéfico del show (y de la bizarra reunión del conjunto con Piñera), lo sucedido anoche en el Movistar Arena fue para aquellos fans que no siguen a la banda por sus hits en la radio ni por su nivel de popularidad. Estaban los que siempre han seguido a Placebo, los que se conocen los discos de punta a cabo, aunque eso significara que el espacio del recinto fuera reducido a la mitad. Al parecer, ni siquiera el gancho de colaborar con los damnificados del terremoto fue tan atractivo como para que sus seguidores asistieran en masa.

La noche abrió los fuegos con Lucybell. Nuevamente fueron invitados por los ingleses para abrir su concierto, con una presentación que se extendió por 30 minutos y que fue un paseo por su repertorio de grandes éxitos, desde ‘Viajar’, hasta ‘Fe’ y ‘Caballos de Histeria’. Claudio Valenzuela aprovechó de agradecer la invitación y de felicitar a Placebo por la iniciativa de donar todo el dinero que recaudara el espectáculo. Y, como siempre, lograron encender los ánimos con una sólida performance que solo demuestra la evidente cohesión del trío.

Puntualmente, a las 9 de la noche, Placebo fue entrando al escenario para comenzar presentando algunos temas de su última producción, “Battle for the Sun”, ‘For What It’s Worth’, ‘Ashtray Heart’ y el tema homónimo, que fueron coreados por sus más leales admiradoras. El que éste haya sido su recital de menor convocatoria en Chile tuvo una ventaja para aquellos que ansiaban una conexión más cercana con la banda, pues para su cuarta canción, ‘Soulmates Never Die’, se intensificó la intimidad que difícilmente se pudo haber vivido con la histeria en la Estación Mapocho o la frialdad de San Carlos de Apoquindo.

Está casi de más mencionar los impecables aspectos técnicos de la presentación de Placebo, jamás se han quedado atrás en eso. En esta ocasión, ofrecieron una atractiva puesta visual en las pantallas y un sonido que nunca reveló falencia alguna. Por otra parte, era clara la relación “luminosa” que ha comentado Molko sobre su nuevo baterista Steve Forrest. Por lo que puedo recordar de su concierto anterior, Olsdal estuvo a cargo de animar a la audiencia con sus bailes eróticos y su contacto con la gente; dejando a un lado a Molko, quien escasamente esbozó una sonrisa y Hewitt que jamás se vio. Ahora, la relación entre los músicos era claramente estrecha, lo que favoreció a la compenetración con sus fanáticos.

Pese a que el vocalista se dirigió una sola vez al público, con un correcto español y saludando a los “pendejos y pendejas”, el ánimo de los cinco mil asistentes no claudicó e incluso aumentó en los clásicos ‘Every You Every Me’, ‘Special K’ y ‘The Bitter End’, tras la cual se retiraron por un breve momento para volver con un encore de tres cortes, en el que se destacaron ‘Infra-red’ y particulamente ‘Taste In Men’, uno de los favoritos de los presentes. Los cinco músicos dieron mucho de sí en su actuación, aunque tampoco fue suficiente como para que el show fuera menos plano de lo que fue.

Tras una hora y media, Placebo daba por cerrada su tercera visita en Chile, sin ser la más exitosa, ni la más entusiasta, ni de lo más destacado que se haya visto a poco correr de este año. Pero, al menos, para los que no han perdido rastro de la trayectoria del conjunto, este fue un encuentro cercano como nunca; y con una generosidad inesperada.

María de los Ángeles Cerda



Source: rockaxis